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AGONY, UN SHOOTER MÁGICO Y MONSTRUOSO

Cuando hablamos de los ingleses Psygnosis y del ordenador Amiga, estamos seguros que de ahí puede salir algo grande. Y no nos equivocamos al hablar de cierta criatura llamada Agony. Un título encargado de demostrar el poderío del ordenador con ciertos géneros más destinados hacia las recreativas o las consolas.

Bajo la batuta de Psygnosis, los chicos de Art & Magic, que ya había trabajado en Amiga, parieron a este monstruo en 1992. Se trata del típico matamarcianos o shoot ‘em up de desarrollo horizontal, pero lo que lo diferencia del resto es una ambientación muy cuidada junto a un apartado técnico bestial.

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El primer jefe de fin de fase ya nos muestra parte del poderío del juego

Nosotros manejamos al hechicero Alestes, aprendiz del poderoso mago Acanthopsis, que ha sido convertido el búho para derrotar a Mentor. Mentor es otro hechicero también aprendiz de Acanthopsis. Así pues, Alestes deberá abrirse paso entre hordas de enemigos y derrotar a Mentor, todo para conseguir el pergamino del secreto de la fuerza cósmica y la creación del mundo que custodia el poderoso Acanthopsis.

Y ahí entramos en escena. Tras ver las bellísimas imágenes de transición de los tiempos de carga de Agony, Alestes entra en acción. Lo primero que llama la atención, aparte del soberbio apartado audiovisual, es que el control es muy sencillo. Simplemente tendremos una tecla de disparo y teclas para movernos en las cuatro direcciones, así de simple.

Nuestro poderoso búho puede disparar de forma automática, es decir, que podemos mantener la tecla de disparo pulsada. Esto nos relajará bastante y nos ayudará a descansar nuestra mano, pues el ritmo de juego de Agony es frenético y no nos da ni un segundo de tregua.

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Las pantallas de carga son puro pixel art

Ante nosotros tenemos seis niveles plagados de enemigos, con paisajes mágicos, algunos de ensueño, otros de pesadilla. En cada nivel nos espera el típico enemigo de fin de fase y, como es de esperar en un juego de estas características, los hay bastante currados.

Para destruir al personal, Alestes dispone de un poderoso ataque. Este ataque puede ir volviéndose más poderoso a medida que recogemos unas pócimas verdes que van soltando los enemigos. Se trata de una especie de onda de color blanco que se vuelve más grande y más rápida cada vez que usamos esas pócimas.

Además, Alestes también puede hacerse con los servicios de unas espadas. Estas espadas se colocarán, una encima y otra debajo del personaje, usándose a modo de escudo que atravesará a nuestros enemigos. ¿Cómo se consiguen? Pues cogiendo una serie de ítems con forma de espada, está claro.

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El gigante de piedra es uno de los enemigos más espectaculares con los que nos toparemos

Vamos a detenernos en el aspecto gráfico. Agony es verdaderamente brutal, una bestia parda que saca todo el jugo de un ordenador como el Amiga 500, siendo uno de los juegos más bonitos que se podían ver en su momento. Su estética es muy similar al de otras obras de Psygnosis como el también mítico Shadow of the Beast, así que lo único que podéis esperar es un apartado artístico verdaderamente apoteósico.

Los escenarios son pura magia. Bosques encantados, fortalezas, efectos de fuego y un inteligente uso de los degradados en los cielos. Además hace gala de algo en lo que los juegos de Amiga destacaron bastante: el scroll. Existen varios planos de scroll que crean una sensación de profundidad muy conseguida, otorgando otro punto importante a la espectacularidad general del juego.

Alestes tiene un movimiento bastante conseguido con ese batir de alas constante en todo momento. Otros enemigos también destacan en este apartado, pero la mayoría son bastante estáticos y algunos movimientos son extremadamente robóticos. Por lo menos no se aprecian ralentizaciones cuando hay muchos elementos en pantalla, algo que hace que el ritmo de juego no decaiga.

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Los enemigos y los escenarios son muy variados

Hablando de enemigos, en Agony tenemos bastante variedad. Nos encontraremos con arañas, dragones, demonios y todo tipo de engendros sacados de la peor de nuestras pesadillas. Destacan ciertos enemigos finales como esa especie de espíritu del agua del primer nivel o el gigante de piedra que encontraremos más adelante. A estos dos podéis verlos en las capturas de pantalla que se adjuntan en esta reseña.

Ahora le toca el turno al sonido. Si bien los efectos sonoros son escasos y simplones, el tema de la música es otro mundo. Posiblemente estemos ante uno de los juegos de Amiga con la mejor banda sonora que podemos encontrar. La culpa la tiene Tim Wright, también conocido como CoLD SToRAGE y responsable de la banda sonora de otros juegos de Psygnosis como Shadow of the Beast II o WipEout.

Los temas musicales son perfectos para el desarrollo de la acción. Si bien hay melodías pausadas como la del piano de la presentación, durante las partidas encontramos música potente, con toques orquestales y electrónicos cuyo resultado es simplemente brillante. De verdad, si os gustan las composiciones que se hacían para Amiga esta no os la podéis perder.

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La última fase es terrible, con decenas de enemigos atacando

Por último, a nivel jugable, como decimos, es un juego que no te da ningún respiro. Su control es simple, sí, pero su dificultad es exigente, especialmente en los niveles más avanzados. Tal es la cantidad de enemigos en pantalla que en ocasiones vamos a sentir cierta sensacción de asfixia. Si sois buenos en este tipo de juegos podéis pasaros Agony en un suspiro, quedando resuelto en poco más de media hora.

¿Conversiones de Agony? Ninguna, es exclusivo de Amiga. Si os gusta existe un remake hecho por un fan con el motor Unreal Engine 4. Todavía es solo una demo, pero tiene una pinta realmente genial y os dejamos aquí el enlace por si os apetece echarle un tiento.

Ya pusimos en Pixelmaniacos a Agony como uno de los mejores títulos que se pueden encontrar en Amiga, y no nos equivocamos. A nivel técnico es de lo mejorcito del sistema, con gráficos impresionantes y una música para el recuerdo. Bestial.

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