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Made in SpainZona arcade

RADIKAL BIKERS, UNA DE PEPPERONI CON EXTRA DE QUESO

  • Compañía: Gaelco
  • Género: Carreras
  • Año: 1998
  • Plataformas: Arcade, PlayStation

La cosa va de repartidores. Si el otro día hablamos de periódicos en Paperboy, hoy toca pizza (umm, pizzaaaa), las pizzas que deben entregar los personajes de Radikal Bikers, otro genial arcade de velocidad loca de los españoles Gaelco. Nos subiremos a una moto para competir con otro pizzero por el trono de los repartidores de pizzas, esquivando numeros obstáculos y sufriendo de lo lindo.

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Aquí están los intrépidos chicos y chicas que no quieren que se enfríen sus pizzass

En Radikal Bikers tenemos a nuestra disposición a cuatro intrépidos pizzeros (tres más más en la versión para PlayStation), divididos en dos pizzerías diferentes: Paolós Maniak Pizza y Frenzy Mario Pizza. En la primera tenemos a Carlo y Nina, y en la segunda a Gino y Sofia (Albert, Gus y Noodles son los personajes extras de la versión de PlayStation). La verdad es que no hay mucha diferencia entre ninguno de los personajes (por no decir ninguna), así que escogemos a nuestro pizzero favorito y la jungla nos espera.

Tenemos a nuestra disposición tres circuitos diferentes ambientados en ciudades italianas y con los nombres de tres variedades de pizzas. El nivel fácil es la pizza “Margarita” en Milán, el circuito medio pertenece a la “Caprichosa” y se desarrolla en Roma, y el trazado más chungo lleva por título el de la pizza “Diabola” y correremos en Nápoles. Por lo demás el objetivo es el típico: alcanzar el “checkpoint” antes de que se acabe el tiempo dentro de las diferentes etapas de las que consta cada circuito. Además en Radikal Bikers competiremos contra otro intrépido repartidor y obtendremos más puntos si le ganamos. También hay más botín de puntos si armamos la marimorena durante la carrera.

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Nos lanzamos a toda pastilla para entregar las pizzas

Pues bien, armados con nuestra moto y nuestras pizzas entramos en la carrera y nos encontramos con caos, mucho caos. Los circuitos tienen muchísima vida, están llenos de vehículos que nos cortan el paso, rampas y otros obstáculos, especialmente en los trazados más difíciles. Por el camino encontraremos ítems que nos otorgarán diferentes habilidades: el turbo nos dará un buen impulso y saldremos disparados gracias a unos proyectiles que aparecen nuestros humidles ciclomotores, otro ítem nos proporcionará una poderosa patada para destruir a los vehículos en los que nos apoyamos (sí, explotan y todo), también hay otros que nos darán puntos extra o tiempo adicional (este último es muy, muy útil), y por último hay uno aleatorio del que puede salir cualquiera de los anteriores.

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Los cohetes propulsores son una genial ayuda

Por otra parte, las ciudades en las que participamos están llenas de vida. Aparte del caos provocado por coches, camiones o autobuses que nos encontramos por el camino, en Radikal Bikers también hay algún que otro incauto peatón que recibirá una buena tunda si se pone en nuestro camino (tranquilos, que esto no es Carmageddon). Nos encontraremos con cajas, bidones que explotan, vehículos industriales, rampas, numerosos atajos y un sinfín de elementos que pondrán a prueba nuestra prericia como conductores. Además hay escenarios muy variados que tienen lugar en las calles de la ciudad, en obras e incluso en las alcantarillas, es decir, un poco en la línea de lo que un tiempo más tarde sería Crazy Taxi. Nunca antes ser repartidor de pizza había sido tan divertido (y tan peligroso).

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Caos por doquier, estas ciudades están vivas

Los gráficos de Radikal Bikers están bastante bien. Los circuitos están muy bien hechos, con mucho colorido y un cuidado aspecto 3D. La parte negativa está en los diseños de los personajes, un poco feos y cuadradotes, aún así no dejan de resultar simpáticos. El sonido es la bomba, compuesto por melodías cañeras y cantadas (¡I’m the pizza man!) y los efectos sonoros son contundentes (explosiones, pitidos… ¡la jungla!). Pero, como de costumbre, lo mejor de Radikal Bikers es su alocada y divertida jugabilidad, con un control simple, a base de acelerar y frenar (aunque frenar, lo que se dice frenar, lo haremos más bien poco) que simula el manillar de una moto en su mueble original para recreativa. Estamos ante un título divertido de narices y muy, muy frenético.

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Aunque no está mal, la versión de PlayStation es mucho más fea que la original

Radikal Bikers apareció en exclusiva para PlayStation (desarrollado por Bit Masters y distribuido por Infogrames), con unas cuantas opciones extra como modos de juego, personajes y circuitos, pero con un aspecto mucho más descafeinado por culpa de unos gráficos algo pobretones y con baja resolución, un control no muy pulido respecto al arcade original y una dificultad bastante alta, eso sí, toda la diversión de la recreativa está ahí. Por otro lado, se quiso lanzar una versión reducida para Game Boy Color con vista aérea y más simplificada que por motivos que desconozco no salió al mercado. Por ahí circula una rom de un prototipo del juego y no tenía mala pinta, así que fue una pena que no saliera.

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Un port para Game Boy Color que no llegó a ver la luz del sol

Motos, carreras locas (muy locas) y, por supuesto, pizzas, se dan cita en Radikal Bikers, de los españoles Gaelco, los maestros de los arcades “made in Spain”. Consiguió tener un éxito muy bueno a nivel internacional (se llegó a ver en Estados Unidos y Japón), quizá en parte gracias a su alocada temática (ya ves tú, carreras de repartidores de pizzas) y a su diversión sinigual.

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