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FREDDY HARDEST, DE PASEO POR EL ESPACIO

  • Compañía: Dinamic
  • Año: 1987
  • Género: Acción
  • Plataformas: Amstrad CPC, Commodore 64, MSX, PC, ZX Spectrum

Antes de nada, feliz año a todo el mundo. Comenzamos 2019 rindiendo homenaje a uno de los clásicos patrios más conocidos de aquella llamada “edad dorada del software español”. Hablamos de Freddy Hardest, el héroe más canalla de toda la galaxia, que protagonizó a finales de los 80 un estupendo juego de acción para ordenadores firmado por los míticos Dinamic Software.

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¡A la rica patada voladora!

El playboy más sinvergüenza de toda la galaxia, tal y como reza en la carátula del juego, lleva una vida todo trapo después de herdar una gran fortuna, dándole bien a la botella. Un día, borracho como una cuba, decide ponerse a los mandos de su nave y darse una vueltecita por ahí a jugar con unos meteoritos. Evidentemente, tal despropósito no podía salir muy bien y Freddy se estrella en una luna del planeta Ternat, lugar dónde una raza alienígena conocida como Kaldar tiene su base.

Tras descojonarse de lo lindo después del choque y todavía sintiendo los efectos del alcohol, nuestro héroe se da cuenta de que su situación no es ninguna broma y decide remangarse los pantalones y ponerse manos a la obra. Y es que por sorprendente que parezca, Freddy es un valioso miembro de una agencia de espionaje perteneciente a la Confederación Sideral de Planetas Libres, por lo que decide patear unos cuantos culos alienígenas y salir de allí con vida.

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Llegando a la base alienígena

Con este sugerente argumento, comenzamos nuestra aventura tras el choque de la nave y debemos avanzar hasta llegar a la base de los Kaldar. En la primera fase de las dos de las que se compone Freddy Hardest, nuestro héroe deberá avanzar y sacudir a todo bicho viviente que se encuentre en su camino, siendo criaturas tales como hormigas y serpientes de nuestro tamaño o alienígenas trompeteros. También habrá que superar algunos obstáculos como cráteres llenos de lava, abismos insondables o satélites voladores bien puñeteros.

Usaremos las cuatro direcciones típicas de control para avanzar, agacharnos y saltar y un botón o tecla de disparo. Con el botón de disparo daremos una buena patada voladora, pero si lo ejecutamos agachados lanzaremos una ráfaga de nuestra pistola sideral. Por otra parte, los saltos son bastante precisos, ya que podemos ajustar la altura y podremos mover a Freddy en el aire para que caiga donde tiene que caer.

Una vez superada esta parte nos meteremos de lleno en la base alienígena, lugar donde las cosas son más complejas. Se trata de un complejo futurista bastante majo que tendremos que explorar para poder escapar de allí con vida. Así pues nuestro objetivo es el de encontrar unas baterías nucleares y unos ordenadores que nos proporcionarán una serie de códigos. Con todas las baterías y todos los códigos tendremos que ir al hangar principal y arrancar la nave que nos llevará de vuelta a casa, algo que no es ningún juego de niños.

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La base de los Kaldar es todo un laberinto

Esas baterías las iremos encontrando por ahí y, cuando tengamos una, debemos llevarla a un ascensor que la llevará hacia la zona dónde está la nave, ya que sólo podemos cargar una batería al mismo tiempo. Por otra parte, los códigos los obtendremos explorando los diferentes ordenadores que encontraremos en nuestro camino, eso sí, cada partida es diferente y los códigos no están siempre en los mismos ordenadores, por lo que conviene explorarlos todos.

Mientras cumplimos esta serie de tareas tendremos que hacer frente a otras amenzas tales como robots asesinos o extraterrestres duros de pelar, usando los mismos recursos que en la primera fase, sólo que ahora también podemos dar puñetazos y nuestro láser es un poco más potente. También habrá que bajar por cuerdas, saltar o utilizar ciertas habitaciones oscuras que nos llevarán a zonas más alejadas de la fase en un tiempo menor.

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Algunos enemigos necesitan más de un golpe para caer

Para este artículo se ha utilizado más la versión para Amstrad CPC por ser la más colorida. Freddy Hardest es una delicia en todos los aspectos, pareciendo casi un juego para consola, y todo debido a un scroll muy sueve y a un control preciso y muy pulido, vamos que en términos generales es un juego muy logrado. El sonido es algo más simple, con música sólo en los menús y unos efectos sonoros bastante pobres, pero que no desentonan. Por lo demás y como viene siendo habitual, estamos ante un juego con una dosis de dificultad bastnate elevada, pero que se compensa gracias a su estupenda jugabilidad.

Aquí da igual que versión escojamos, cualquiera es estupenda. Si bien, como ya hemos dicho, la de Amstrad CPC es la más colorida, tenemos también la de Commodore 64, con mejor música y un scroll todavía más suave. También está mítica versión para PC con gráficos CGA de la que guardo un buen recuerdo y a la que más horas dediqué en su momento. Y por supuesto el ZX Spectrum y el MSX tuvieron la suya, siendo ambas prácticamente iguales salvo por la velocidad de la de MSX, que es algo más lenta que la de Spectrum pero igual de disfrutable.

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Las versiones de Freddy Hardest (de izquierda a derecha y de arriba a abajo): Commodore 64, PC, ZX Spectrum y MSX

Un juego de estas características tenía que tener éxito por narices, y así fue. Por eso un par de años después se lanzó una secuela llamada Freddy Hardest en Mahattan Sur cuyo desarrollo era totalmente diferente y que dejaremos para otra ocasión. Por cierto, como curiosidad también se lanzó un cómic creado por Enrique Ventura, conocido por ser el creador de Grouñidos en el Desierto de la revista El Jueves, entre otras creaciones que, por cierto, también dio forma a la estupenda portada del juego.

Una aventura que lo tiene todo. Un carismático personaje, todo un reto plagado de acción, un apartado técnico muy bueno y una jugabilidad a prueba de bombas. Si no lo jugaste en su momento nunca es tarde para hacerlo, ya que estamos ante una maravilla que recibió muy buenas críticas en su día y con toda la razón del mundo.

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