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El viejunoJuegos

EL VIEJUNO: SPACE INVADERS

Inauguramos una nueva sección llamada «el viejuno». Como su propio nombre indica vamos a tratar aquellos juegos vetustos y básicos que ayudaron a la industria de los videojuegos a ser lo que es hoy. Y comenzamos por todo lo alto, con el juego que dio pie a la palabra «marcianitos». Nada más y nada menos que el mitiquísimo Space Invaders.

La historia de uno de los shooters más populares e influyentes de la historia comienza en Japón. Tomohiro Nishikado tiene la culpa de todo. Este programador japonés, famoso por haber creado anteriormente el también genial Western Gun (Gun Fight en Estados Unidos), quería crear otro juego de disparos.

En principio ideó algo así como un soldado que dispararía a una serie de hileras de enemigos, inspirándose un poco en Breakout, pero con disparos. La conocida empresa Taito, que era la que ponía la pasta, no vio con muy buenos ojos esta idea y la consideró bastante violenta. De esta manera Nishikado pensó en algo más espacial.

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El original, con todo el sabor retro

Así pues inspirado en La Guerra de los Mundos de H. G. Wells y en cierta película que nos llevaba a una galaxia muy, muy lejana, su nuevo juego iba cobrando forma. Taito recibió el juego bajo el nombre de Space Monsters, pero finalmente el juego vio la luz en el ya lejano 1978 con el nombre de Space Invaders, que se ve que quedaba mejor.

¿Y de qué va todo esto? Simplemente manejamos a una navecilla espacial que va disparando a una serie de extraterrestres puestos en diferentes filas que se van moviendo hacia abajo. El objetivo es el de limpiar la pantalla de marcianitos y pasar al siguiente nivel, ni más ni menos.

Cabe destacar que a medida que vamos limpiando la pantalla, los extraterrestres ganan en velocidad, algo que incrementa la dificultad. Para defendernos disponemos de una serie de barreras destructibles, porque nuestros enemigos también nos disparan y si nos dan perderemos una vida.

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La secuela ya presentaba más color en pantalla

Existen tres tipos de diferentes de extraterrestres. El pulpo es el que está más abajo y el más grandote, así que será fácil atinar nuestro disparo. En el nivel intermedio está el cangrejo, algo más pequeño que su amigo pulpo. Por último, en la parte de arriba y en una única fila tenemos al calamar, el más pequeño y escurridizo de todos.

Cada uno de estos bichejos nos dará un puñado de puntos, siendo 10 puntos para el pulpo, 20 puntos el cangrejo y 30 puntos el calamar. Además y sin previo aviso aparecerá un platillo volante en pantalla moviéndose de un lado para otro. Si lo destruimos también obtendremos nuestra buena ración de preciados puntos. La presencia del platillo no pasa inadvertida, pues una sucesión de insoportables pitidos nos avisa de su aparición.

Y con esta premisa tan simple en nuestros días, Space Invaders arrasó en el mercado de las recreativas. Su paso a Estados Unidos de la mano de Midway consiguió abultar todavía los ingresos totales del juego. Para que os hagáis una idea, según Wikipedia, en 1982 ya había recaudado más de 450 millones de dolares, lo que demuestra que el juego gustaba y mucho.

El juego original era en blanco y negro debido a las limitaciones del hardware, pero con imaginación se consiguen muchas cosas. Gracias a unas tiras de plástico que se reflejaban en un espejo se consiguió hacerlo más vistoso. Así pues la parte de abajo, la de la nave y las barreras protectoras, se podía ver verde, mientras la parte en la que aparece el platillo podía ser de color rojo.

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Había versiones con un cartón en la parte de atrás que simulaba un paisaje lunar (la captura corresponde a Space Invaders DX)

Otras versiones del juego empleaban una imagen impresa a todo color de un paisaje lunar. Con esto se eliminaba el fondo negro y, con ayuda de un espejo, nuestros marcianitos campaban a sus anchas por un vistoso escenario de cartón. Como véis la limitada tecnología de la época hacía que esta gente fuera muy imaginativa.

Un año después, en 1979, Space Invaders Part II irrumpía en el mercado de las recreativas presentándose como una versión actualizada del original. El juego se creó en un hardware más potente y ahora sí muestra colores reales en pantalla, logrando un aspecto mucho más vistoso con la misma jugabilidad del original.

Y claro, semejante éxito propició la aparición de versiones para sistemas domésticos. En esa época era Atari quién cortaba el bacalao, así que estaba claro que se iba a hacer con los derechos para sus sistemas. En 1980 apareció en la consola Atari 2600 y en los ordenadores Atari de 8bits, y un tiempo después, en 1982, lo hizo también en la consola Atari 5200.

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Este es el aspecto de la versión de Space Invaders de Atari 2600

La versión para Atari 2600 fue la más rentable de todas. El cartucho apareció con un aspecto diferente al del original al cambiar el diseño de los marcianitos, cambiando los gráficos originales y aprovechando el hardware de la consola. Gracias a una jugabilidad fiel al original y a nuevas opciones, este port consiguió ser uno de los más vendidos de la consola, dándole mucha pasta a una entonces todopoderosa Atari.

Por cierto, estamos ante uno de esos juegos que no tiene fin. En 1980 hubo un tipo llamado Eric Furrer que estuvo jugando durante 38 horas y 30 minutos, logrando una puntuación de más de un millón de puntos. La verdad es que es una verdadera proeza.

La historia de Space Invaders no acaba aquí. Además de influir a títulos posteriores como Galaxian o Galaga, Space Invaders ha contado con innumerables secuelas. Destacamos Super Space Invaders, que introdujo interesantes mejoras y el genial y «retroderno» Space Invaders Extreme, todo un festín para los amantes de los «marcianitos».

Y es que la vida sin Space Invaders hubiera sido muy distinta. Un juego que supo hacerlo muy bien y que ha influido muchísmo en la cultura actual. Convirtiendo a los sprites de sus personajes en toda una iconografía de lo retro, siendo algo muy reconocible hoy en día.

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