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EL PORT: VIRTUA RACING PARA MEGA DRIVE

En 1992 Sega y su estudio AM2 sorprendían con un arcade de conducción hecho completamente a base de polígonos. Su nombre era Virtua Racing y funcionaba sobre la placa de recreativas Sega Model 1. Su éxito se hizo patente enseguida y tiempo después salieron al mercado algunas conversiones domésticas. ¿La primera? La sorprendente versión para Mega Drive.

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Un par de años después que la versión arcade, Virtua Racing vio la luz en la 16bit de Sega y el resultado no pudo ser mejor. Pero, ¿cómo se logró semejante proeza en una consola, en principio, poco potente para este juego? La respuesta está en cierto chip llamado Sega Virtua Processor o SVP.

En Nintendo ya sabían lo que era dotar a sus juegos de chips de apoyo que se insertaban en el interior de los cartuchos. Esto ya lo hacían en tiempos de la NES y lo perfeccionaron en Super Nintendo con el famosísimo chip Super FX y sus derivados. Con esto se lograba potencia extra y, especialmente en el caso de Super Nintendo, espectaculares juegos poligonales como Starwing.

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Por primera y única vez Sega hacía lo mismo en uno de sus juegos estrella. Así pues Virtua Racing se aprovechó de aquel chip SVP para lanzar el juego más caro que apareció en la consola. Dicho cartucho salió a la venta en España por unas 12.000 pesetas (unos 72€), cuando lo normal era que una novedad para Mega Drive costara cerca de 9.000 pesetas (cerca de 54€). También era llamativo que el cartucho fuese más grande de lo normal.

En el interior de dicho cartucho se esconde un monstruo difícilmente adaptable en una consola de 16bit. Nada más comenzar ya nos vamos quedando ojipláticos ante lo que estamos viendo en pantalla. Y lo que vemos es la introducción del arcade perfectamente plasmada, con una velocidad y una suavidad nunca antes vista en una Mega Drive. Todo un espectáculo.

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Tras pulsar el botón de start vemos tenemos a nuestra disposición el modo Virtua Racing, en el que recorreremos los tres circuitos originales de la recreativa. Luego tenemos un modo de conducción libre, para ir practicando, y un modo para dos jugadores en pantalla partida. Casi nada.

Y al lanzarnos a la carrera comprobamos que la jugabilidad de la recreativa está perfectamente adaptada a la bestia negra de Sega. El coche se controla que da gusto, ya sea en modo manual o automático, moviéndose como pez en el agua por cada una de las curvas de cada circuito. Y por si fuera poco también tenemos a nuestra disposición las diferentes vistas del coche que estaban en el original, incluyendo la vista interior, la más espectacular de todo el juego.

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Cuando pasamos por puentes y túneles en este Virtua Racing vemos que la sensación de velocidad que obtenemos no está nada mal. Y más si tenemos en cuenta que, como es de esperar, el número de fotogramas por segundo de la versión de Mega Drive es muy inferior al de la recreativa. Esto no influye en la jugabilidad, consiguiendo que nuestro bólido se comporte perfectamente y que el control responda correctamente a nuestros deseos.

Estamos sin duda ante uno de los juegos más espectaculares a nivel técnico del catálogo de Mega Drive. Sega AM2 consiguió llevar a cabo un port casi perfecto de su genial Virtua Racing y traerlo a nuestros hogares. Salvando las distancias, por supuesto, la jugabilidad y la velocidad de la recreativa fueron condensadas en este gran cartucho, siendo uno de los mayores motivos de orgullo para los propietarios de la consola más vendida de Sega.

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