¿Os imagináis un juego de carreras en el que puedas recorrer medio mundo (y parte del universo) con un helicóptero, una lancha o un vehículo espacial? Pues dejad de imaginarlo, existe, y su nombre es Big Red Racing, uno de los juegos de carreras más locos que aparecieron en esos maravillosos años 90.
Big Red Racing es un arcade de velocidad lanzado para PC, con versiones para MS-DOS y Windows en el mismo disco. Fue creado por The Big Red Software Company y lo publicó Domark en 1996. Cuenta con nada más y nada menos que 24 circuitos y 16 tipos de vehículos diferentes. Tela.

Realizado con gráficos poligonales, en Big Red Racing disputaremos carreras de lo más desenfadadas. No se trata de un juego de velocidad de karts a lo Mario Kart, esto es otra cosa. Aquí no hay armas ni ítems durante las partidas, solo debemos pisar el acelerador a fondo y llegar a la meta antes que los demás. Pero, cuidado, hay una serie de factores que debemos tener en cuenta.
Para empezar, lo que tenemos que hacer es crear a nuestro personaje. Disponemos de un pequeño puñado de modificaciones como el aspecto general de nuestro conductor, el color de nuestra ropa y nuestro vehículo, y el logotipo que más nos mole. Una vez creado a nuestro corredor, ya nos lanzamos a la batalla.
Nos esperan los tres típicos modos de juego. En el primero participaremos en una única carrera, que viene bien como toma de contacto o para echar una carrerita cuando nos apetezca. Luego está el modo torneo, en el que participaremos en carreras por todos los circuitos que componen el juego. Por último y no menos importante, está el modo multijugador, con opción para dos jugadores simultáneos a pantalla partida y hasta seis jugadores en red.

Una vez realizadas las configuraciones iniciales pasamos a las carreras. Cada circuito se desarrolla en un país distinto y tiene un tipo de vehículo determinado. Al mismo tiempo, podemos escoger entre dos vehículos por cada circuito, pudiendo elegir el que más se adapte a nuestros gustos.
Encontraremos cosas tan locas como vehículos pesados en carreras por arena, pudiendo escoger entre un camión volquete o una pala escavadora. Si hay agua, tenemos una lancha hinchable o un aerodeslizador. Todoterrenos, helicópteros, camiones o utilitarios son algunas de las opciones que encontramos en este loco juego de carreras.
Y si esto nos sabe a poco, Big Red Racing también nos permite ir a lugares tan exóticos como la Luna o Marte. Aquí utilizaremos diferentes tipos de vehículos espaciales, como un todoterreno lunar bien provisto de ruedas o una nave futurista que levita al más puro estilo WipEout.

Como podéis ver, en el apartado de circuitos y vehículos estamos más que servidos, siendo una de las características más atractivas del juego. Además, conviene señalar que el control de cada vehículo es distinto y nos tenemos que adaptar a él, al igual que a la orografía de cada circuito. No es lo mismo ira toda pastilla con un coche tipo Mini que con un 4×4, pudiéndonos mover por tierra, agua y aire.
En cada carrera solo hay que acelerar a lo loco y llegar a la meta, pero para hacer las cosas más fáciles disponemos de una serie de «turbos» finitos que nos permitirán ir más rápido que nuestros rivales. Por contra, nuestro bólido puede recibir daños y, una vez que la barra de daño se agote, perderemos la carrera. Esta última opción se puede desactivar si así lo deseamos.
Decíamos que no es lo mismo manejar un utilitario que un todoterreno, ¿verdad? Pues el control de cada vehículo es completamente distinto. Sí, los controles son los mismos para cada carrera, pero el manejo del vehículo en concreto es completamente distinto, y eso es sin duda uno de los puntos más fuertes de este Big Red Racing.

También disponemos de una vista exterior y una interior, pero también hay una vista cinematográfica que, lejos de ser útil, no deja de ser curiosa. Escoger entre una y otra dependerá de la comodidad que busque cada uno.
Vamos con el tema técnico, que aquí es donde más flaquea Big Red Racing. Como decíamos, los gráficos son poligonales, pero han envejecido bastante mal hoy en día. Los modelados son muy simples y, aunque el diseño de circuitos está muy bien, tienen un aspecto bastante desangelado para los estándares que ya había en 1996.
Existen dos resoluciones, una baja de 320×200 píxeles y otra más alta de 640×400 píxeles. Esto ya iba un poco en función de la potencia del PC, siendo la resolución de 320×200 casi la más apropiada para la época si queríamos que el juego fuese medianamente fluido. Pero esto no es todo porque Big Red Racing tiene cierto problemilla.

Hemos ejecutado el juego tanto con emulación como en un equipo con Windows 98 y el resultado siempre ha sido el mismo. Existe un temblor brutal. Este parpadeo es más acusado en la resolución más alta que en la baja, pero afecta un poco a la jugabilidad, dándote la sensación de que el vehículo está temblando durante toda la carrera.
A ver, no es excesivamente preocupante si vamos a echar unas carreras rápidas, pero para largas sesiones de juego puede resultar bastante molesto. Por otra parte, la tasa de FPS tampoco es demasiado alta y el movimiento es algo brusco para nuestro gusto.
Con el sonido no hay ninguna pega. La banda sonora, hecha con pistas de audio CD de alta calidad, es estupenda para acompañarnos en las carreras. Pero lo mejor está en los efectos sonoros, plagados de comentarios estúpidos e ingeniosos, con un buen sonido de los motores y las colisiones y un verdadero desmadre cuando vamos a escoger cualquier opción del menú de opciones. Si no sabéis de qué hablamos, por favor, dadle una probadita y nos contáis.

El control es más o menos duro en función del tipo de carrera que disputemos. No es lo mismo ir con un vehículo rápido y débil que en otro fuerte y lento, y menos si volamos o navegamos. En general, hablamos de una buena jugabilidad, pero en algunas ocasiones el control se nos antoja demasiado duro. Pese a estos fallitos, la capacidad de Big Red Racing para divertir es alta, algo que lo ha convertido en un videojuego muy famoso entre los usuarios de PC. Por cierto, los textos están en castellano, cosa que se agradece.
En España, seguro que muchos recordaréis ciertas colecciones de videojuegos que se vendían en kioscos. Big Red Racing fue estandarte de una de ellas: la colección llamada Juegos CD-ROM 8 Mb. En la primera entrega venía junto al chulísimo Wetlands, y esto ayudó mucho a que Big Red Racing fuera muy popular en nuestro país.
Aún con sus fallitos, Big Red Racing es muy recomendable. No es perfecto pero engancha de lo lindo y tiene una buena cantidad de circuitos y vehículos. Un juego muy divertido que ayudaba a los PCs a tener un catálogo que podía ser la envidia de cualquier jugador de consola.