De nuevo, vamos a dedicar esta entrega de «los exclusivos» a los matamarcianos para ordenadores. Hablaremos de tres títulos que nunca salieron de los circuitos de esos cacharros con teclado, ratón, cintas, discos o CDs y que, supuestamente, solo servían para trabajar. ¡A por ellos!
Baryon
Comenzamos fuerte, con uno de esos juegos que se distribuían inicialmente en formato shareware. Se trata de Baryon, un juego exclusivo de PC que fue creado 1995 por el estudio surcoreano ACRO Studio y publicado por los alemanes CDV Software.
Se trata de un shoot ‘em up de scroll vertical para uno o dos jugadores simultáneos, con un planteamiento que, nada más verlo, nos recordará a arcades como Raiden. Esto quiere decir que gozaremos de un desarrollo frenético, con un movimiento rápido y una dificultad altísima solo para los más valientes.
En Baryon, viajaremos al siglo XXIV. Después de dos guerras mundiales, el 90% del planeta está deshabitado por la desaparición de la capa de ozono. La conocida como Nación Federal, debatió la forma de salvar el mundo, pero, como siempre ocurre con estas cosas, no se llegó a un acuerdo y nada de lo planteado funcionó.

El caso es que se construyó una cápsula del tiempo para viajar al pasado, al siglo XXI y evitar la catástrofe, pero el plan, de nuevo, fracasó. Un científico, que conocía el asunto, huyó al siglo XXI con unos planos de armas, provocando un problema distinto, y es que ahora, los habitantes del siglo XXI quieren atacar el siglo XXIV, lo que puede desembocar en algo peor. Por tanto, nuestra misión es la de proteger nuestra ciudad de la amenaza del pasado.
Ya veis que el argumento, dentro de lo que cabe, se ha tomado bastante en serio. Y en serio nos tenemos que tomar nuestra misión, que nos llevará a surcar los cielos a bordo de nuestra fantástica nave de ataque a lo largo de seis niveles. Por supuesto, en cada nivel de Baryon, tendremos que hacer frente a un temido jefe final.
Nada más lanzarnos a la acción, vemos que Baryon no nos dará ni un solo segundo de respiro. La acción es constante y el enemigo buscará cualquier flanco para que nuestra potente nave muerda el polvo cuando menos lo esperemos. Pero, no os preocupéis, contamos con un buen armamento que se irá perfeccionando a medida que recogemos objetos. ¡Ah! Y también tenemos ese disparo todopoderoso que barre la pantalla de enemigos.

Baryon es un juego muy interesante en lo técnico. Está muy bien realizado, contando con un scroll rápido que ayuda mucho a la acción que tenemos en pantalla. Por contra, los enemigos se repiten bastante y no hay mucha variedad de escenarios. La música no es MIDI, como en otros títulos del género, es digital, y se agradece, pero los efectos parecen reciclados de otros juegos como Raptor: Call of the Shadows y, a ver, no están mal, pero también se repiten.
Respecto al aspecto jugable, Baryon brilla. Como decimos, es un juego que cuenta con un desarrollo muy rápido y un scroll que va a la zaga. Esto nos ayuda a que el control responda perfectamente, y más nos vale porque, os recordamos, es un juego muy difícil.
Sin duda alguna, Baryon es un juego muy notable. No es muy conocido, pero si eres fan de este género vete a por él sin dudarlo. No hay distribución oficial, por lo que si «googleas» un poco es fácil dar con él, instalarlo y pasar un buen rato pegando tiros y muriendo mucho. Muy recomendable.
Blastar
Dejamos el PC de lado y nos vamos a otro peso pesado de los ordenadores: el Amiga. El maravilloso ordenador de 16bit de Commodore contó con el apoyo de muchas compañías como los británicos Core Design. Fueron ellos quienes lanzaron en 1993 Blastar, uno de los shooters más interesantes del catálogo de este mítico ordenador.
Blastar es un shooter con muchas vertientes. Por un lado es un juego de desarrollo multidireccional, es decir, que contamos con una especie de vista aérea y nos podemos mover en todas las direcciones posibles. Por otro y especialmente durante los enfrentamientos contra los jefes finales, la cosa cambia y nos ofrecen acción con scroll horizontal y vertical.
Pero aquí no acaba la cosa. Blastar nos propone, incluso, algún que otro momento en el que el juego pasa a una vista en tercera persona con un planteamiento pseudo 3D bastante impresionante para la época. Vamos, que el juego nos ofrece todos los estilos habidos y por haber dentro de este género. No nos podemos quejar en este aspecto, la verdad.

Y ya os podéis preparar porque Blastar es un auténtico espectáculo a nivel técnico. A la ingente cantidad de planos de scroll tipo parallax que nos podemos encontrar en determinadas fases, hay que sumarle una suavidad de movimientos tremenda y una buena velocidad de juego. Pero aquí no acaba la cosa porque vemos algunos efectos gráficos como deformaciones del fondo. Vamos, que Core Design hizo un trabajo brutal en este apartado.
En cuanto al sonido, si sois aficionados a la música electrónica, os va a encantar la banda sonora del juego. Es estupenda, como suele ser la norma en Amiga, con ritmo y unas composiciones techno house muy chulas. El problema es que, durante el juego, tenemos que escoger entre música y efectos. Los efectos son correctos, nada más, pero la música es de lo mejorcito.
Vamos con el apartado jugable, que aquí la cosa tiene miga. En los niveles con scroll multidireccional tenemos que destruir una serie de objetivos en cada fase y el control es un poco peculiar. Le falta precisión y es fácil lanzarnos a toda pastilla y perdernos por el vasto mapeado. Esto puede provocar que el enemigo nos de caza fácilmente. Además, hay que regular la velocidad de la nave en función de nuestras necesidades, por lo que no es recomendado para los más impacientes.

Por otro lado, en este tipo de niveles que, son los más habituales durante toda la partida, es fácil perderse. Contamos con una especie de radar que nos indica dónde está el objetivo a destruir, pero a veces no sabremos a qué le tenemos que disparar. Esto puede hacer que el desarrollo nos resulte algo confuso, pero con algo de práctica la cosa mejora.
En los niveles de corte más arcade, Blastar mejora, pero, como habréis supuesto, la dificultad aumenta. En este caso no es tan frenético como otros exponentes del género, pero no se juega mal.
A pesar de sus carencias a nivel jugable, Blastar se presenta como un peso pesado del género en Amiga. Un título que ofrece mucho, con un desarrollo variado y curioso, unos gráficos espectaculares, tremenda música y algunas mecánicas algo dudosas. Pese a todo, Blastar es también muy recomendable y con un poco de práctica se disfruta mucho.
Zynaps
La semana pasada hablamos de la nave Cybernoid creada por Hewson Consultants para el juego Cybernoid: The Fighting Machine, que no hemos podido poner en esta sección porque también salió en Nintendo NES. Buscamos más juegos de Hewson y pensamos en el grandioso Uridium, pero tampoco nos valía, porque también salió en Nintendo NES bajo el nombre de The Last Starfighter.
Por suerte para nosotros ahí estaba Zynaps, otro mítico shoot ‘em up de Hewson que sí fue exclusivo de ordenadores. Fue lanzado en 1987 para los ordenadores ZX Spectrum, Amstrad CPC y Commodore 64, y en 1988 para Atari ST y Amiga. Y, la verdad, está considerado como uno de los mejores juegos del género para ordenadores, especialmente, para los ordenadores de 8bit.
Zynaps es acción con scroll horizontal a lo largo de 16 niveles que se inspiran en el clásico Gradius de Konami. A bordo de su nave, nuestro intrépido héroe, vivirá la aventura de su vida, escapando de una estación espacial alienígena o enfrentándose a campos de asteroides. Menos mal que cuenta con un potente arsenal para llevar a cabo su misión.

Como decimos, Zynaps destaca en ordenadores de 8bit, especialmente en el ZX Spectrum. Para este ordenador vais a ver un desarrollo con un scroll suave de verdad, algo que ayuda a que la jugabilidad sea lo más cercana a un arcade espacial que podemos tener en este ordenador. Es a esta versión a la que más hemos estado jugando, pero tampoco hay que desmerecer a la de Amstrad CPC y a la de Commodore 64. Sobre esta última hay que decir que es un pelín rápida para nuestro gusto.
Siguiendo con la versión de Spectrum, el control de la nave de este Zynaps es de lo más preciso que podemos encontrar. Se juega estupendamente, con una jugabilidad que funciona como un reloj y que nos permite aprovechar cada cuadrícula de la pantalla. Esto es porque es un juego en el que colocarse bien será la clave para poder avanzar. Hay que pensar rápido y medir mucho nuestros movimientos si queremos alcanzar el éxito.
Como es de recibo, la dificultad de Zynaps es más que alta. Al menor desliz explotaremos sin remedio, y más si tenemos en cuenta que, a parte de la ingente cantidad de enemigos en pantalla, los escenarios tienen elementos contra los que podemos chocar. Es en este tipo de aspectos cuando se ve claramente la influencia de Gradius a la hora de diseñar las fases.

También cuenta con enemigos de fin de fase de un tamaño más que generoso. Estos enemigos tienen unos patrones de movimiento que tendremos que aprender para derrotarlos. Además, un aspecto curioso es que nuestra nave va gastando combustible a medida que avanzamos, por tanto hay que coger unas cápsulas para rellenarlo, si no corremos el riesgo de perder una vida.
Como decíamos al principio, Zynaps también salió en Atari ST y Amiga. La verdad, esperábamos más de estas adaptaciones y que, comparadas con las versiones de 8bit, no están tan bien desarrolladas. Se juegan bastante bien, no hay queja, pero a nivel gráfico no lucen nada espectaculares, sin aprovechar la potencia de estos dos maquinones. No obstante, si tenéis un Amiga o un Atari ST por ahí, también podéis echaros unos buenos vicios.
Lo dicho. De verdad, probad la versión de Zynaps para el ZX Spectrum. Un matamarcianos de tomo y lomo que cuenta con una jugabilidad de lujo, gráficos a la altura y un desarrollo de lo mejor que se puede encontrar en estas plataformas. Tremendo.