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THE NEW ZEALAND STORY, EN BUSCA DEL KIWI PERDIDO

  • Compañía: Taito
  • Año: 1988
  • Género: Plataformas
  • Plataformas: Amiga, Amstrad CPC, Arcade, Atari ST, Commodore 64, FM Towns, Master System, Mega Drive, Nintendo NES, Sharp X68000, TuboGrafx, ZX Spectrum

Tras el éxito del legendario Bubble Bobble, al que todavía le debemos un artículo, los japoneses Taito nos obsequiaron un par de años más tarde con uno de los plataformas más simpáticos y desafiantes de los salones recreativos. Hablamos de la aventura de Tiki, el pájaro kiwi protagonista del ya también legendario The New Zealand Story.

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Saltos, vuelos y disparos en este variado plataformas

En esta aventura, que tiene lugar en nuestra antípoda Nueva Zelanda, nuestro genial amigo vive plácidamente con su grupo de kiwis y su querida Phee-Phee en un zoo de dicho país. De pronto una malvada foca (foca leopardo, para más señas) llamada Wally los encierra a todos en un saco y se los lleva para venderlos a diferntes puntos del país (en algunas versiones domésticas la foca quiere comérselos). Kiwi se escapa e inicia un periplo por toda Nueva Zelanda para buscar a su amada y a sus coleguillas.

A partir de este punto nos vamos a encontrar con un plataformas en toda regla. Controlamos a Tiki con sólo dos botones, teniendo uno para disparar flechas y otro para saltar, así de simple. Nuestro objetivo en cada nivel es el de rescatar a cada uno de los miembros de nuestra especie, que nos esperará encerrado en una jaula al final de cada fase. Para lograr esto tenemos un límite de tiempo, así que más nos vale darnos prisa, especialmente en fases más avanzadas, que aparecerá un diablo y nos dará pal pelo.

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Tiki también puede bucear, ¡menudo portento de kiwi!

Aparte de disparar y saltar, nuestro intrépido kiwi también puede volar, siempre y cuando encuentre un medio para hacerlo. Esto se consigue sacudiendo a algún que otro enemigo volador, que puede ir montado en globo, pato o cualquier otro cachivache que nos permitirá salir airoso de más de una situación. Además, cada vez que matemos a algún enemigo recibiremos fruta a modo de bonus y otros tipos de armas como bombas y cosas así. Además Tiki también puede nadar y bucear.

El bestiario disponible en The New Zealand Story es bastante variado. Hay enemigos menores de diferentes tipos, siendo estos caracoles, niños guerreros que lanzan cosas y una buena colección de pajarracos varios expertos en hacernos la puñeta cada segundo. Además, tras superar una serie de fases nos espera un jefe final de generoso tamaño, tipo una ballena congelada o un pulpo rocoso, hasta llegar a Wally, el jefe final. Y esto será a través de 5 niveles compuestos por cuatro fases cada uno.

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Al primer jefe de fin de fase se le puede dar matarile si dejamos que nos engulla

Personajes bonitos, bien realizados y bien animados, destacando Tiki, todo un ejemplo de personaje mono al que nos encantaría tener como mascota. También cuenta con niveles bien diseñados a los que habría que ponerle un par de pegas: por un lado son algo laberínticos y te puedes perder, y por otro también son algo vacíos, no habiendo muchas diferencias entre ellos. A nivel sonoro cuenta con melodías pegadizas y efectos sonoros suficientes.

Lo mejor sin duda es el apartado jugable. Con un sistema de control simple, pero efectivo, estamos ante un juego de plataformas muy divertido y desafiante. Quizá peque de ser bastante difícil en algunos puntos del juego, pero una vez que le coges el tranquillo y vas conociendo sus niveles no querrás parar de jugar. Además puedes encontrar ciertas sorpresas como alguna que otra fase de bonus oculta.

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La variedad de artefactos voladores disponibles es bastante alta

Antes de continuar con el típico apartado de versiones caseras del juego tenemos que destacar que The New Zealand Story cuenta con varias versiones del mismo juego para los salones recreativos. En concreto son cinco versiones entre las japonesas y las del resto del mundo, existiendo una versión «new» que mejora algunos gráficos y altera el orden de las fases. Nosotros hemos jugado a la original, a la ROM del MAME marcada como principal y la que nos muestra la primera y original versión de este título.

Pues resulta que este simpático expontente de las plataformas tuvo un éxito más que notable, y claro, surgieron ports a patadas. En el caso de los ordenadores destacan las versiones para FM Towns y Sharp X68000, que son prácticamente calcos de la recreativa original. Las versiones para ordenadores de 16bit como el Amiga y el Atari ST fueron realizadas al mismo tiempo, de modo que hay pocas diferencias y ambas se juegan estupendamente.

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Estas son algunas versiones para ordenadores (de izquierda a derecha y de arriba a abajo): Amiga, Atari ST, Commodore 64 y Amstrad CPC

La cosa cambia en ordenadores de 8bit. Commodore 64 presenta un juego jugable y rápido, pero con unos gráficos horrendos en los que algunos enemigos como los caracoles parecen zurullos que disparan. Amstrad CPC cuenta con un juego colorido, pero lento y poco jugable, y Spectrum nos ofrece algo similar, pero con menos color y al que no hemos conseguido jugar a través de emulación.

En consolas la cosa pinta bastante mejor, ya que nos da un poco igual qué versión escoger, teniendo magníficas opciones. Por aquí conocimos las de Nintendo NES y Master System, ambas geniales, siendo algo superior la de la consola de Sega. La de NES se conoció como Kiwi Kraze en Estados Unidos y tuvo una de las portadas más horribles de la historia. Por otra parte, PC Engine/TurboGrafx y Mega Drive también tuvieron magníficos ports que, por desgracia, se quedaron en su Japón natal.

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Tiki en las consolas (de izquierda a derecha y de arriba a abajo): Mega Drive, TurboGrafx, Nintendo NES y Master System

The New Zealand Story también ha estado disponible en diferentes recopilaciones de Taito para consolas más actuales. Además, existe un remake llamado New Zealand Story Revolution que salió para Nintendo DS y que aprovechaba bastante bien las dos pantallas de la consola.

Resumiendo. Estamos ante todo un clásico plataformero de los arcades. Un juego divertido con una apariencia adorable que nos presenta todo un desafío para jugadores duchos en la materia. Una joya casi tan brillante como el memorable Bubble Bobble al que se debería estar obligado a jugar al menos una vez en la vida.

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