Resulta que un día de estos te levantas y dices, ¿qué fue de aquella serie de animación que veía cuando era pequeño? En este caso, estábamos pensando en La Corona Mágica, una serie española de dibujos animados emitida entre 1989 y 1990 y que tuvo su correspondiente adaptación al videojuego.
Hablemos primero de la serie. La Corona Mágica, creada por Juan Ramón Pina y Estudios Filman, fue emitida por Televisión Española. Es una serie muy inspirada en Dragones y Mazmorras, pero con temática espacial, que nos lleva al ficticio sistema del Doble Sol, con siete planetas y doce lunas.

La historia nos habla del Rey Brigal, soberano del planeta Brigabor y poseedor de la llamada Corona Mágica, que otorga grandes poderes a su poseedor. Esta corona, custodiada por el mago Rahman, mantiene el equilibrio de todo el sistema planetario. La bruja Idún y su malvado séquito planean hacerse con la corona para controlarlo todo, y ahí es donde entran Rahman y Zalk, el príncipe e hijo de Brigabor, que tienen que impedirlo.
La Corona Mágica consta de 26 episodios que actualmente se pueden ver en el archivo de Radio Televisión Española. No vamos a hacer ninguna crítica de esta serie de animación, pero os diremos que guardamos cierto cariño por la serie y no hemos querido volver a verla por si lo que nos encontramos ya no es tan «mágico». ¿Quién sabe? Puede que en algún momento nos animemos y le demos un tiento.

Como aquí hablamos de videojuegos vamos al lio. La empresa OMK Software creó el videojuego de La Corona Mágica, que Proein lanzó al mercado en 1990. Este título apareció en los ordenadores PC, Amiga, Atari ST, ZX Spectrum, Amstrad CPC y MSX.
Se trata de una mezcla entre run and gun y beat ‘em up protagonizado por el mago Rahman y el príncipe Zalk. En él nos abriremos paso con magia, en las misiones de Rahman, y a patadas, en las fases protagonizadas por Zalk. Lucharemos contra todo tipo de criaturas enviadas por la malvada Idún y poco más.

Nosotros hemos jugado a la versión para Atari ST, la más potable de todas y a la que pertenecen las capturas de pantalla que acompañan al artículo. Y, la verdad, vamos a ser sinceros: el juego es una catástrofe de principio a fin. Comenzamos con el mago Rahman, que lanza cosas que no sabemos muy bien qué son. Y las lanza un poco a su bola, es decir, que no van en línea recta contra los enemigos, van dando saltos.
Con práctica descubrimos que tiene tres tipos de ataque: uno alto para eliminar enemigos aéreos, otro de largo alcance y otro de un alcance más corto. No entendemos porqué no se incluyó un maldito disparo en línea recta como cualquier run and gun que se precie de serlo. Pero bueno, como todo, es cuestión de práctica hacernos un poco con los mandos.

Después, cuando queremos esquivar a los enemigos y movernos, vemos que nuestro personaje se mueve como una pulga reumática. La mejor opción en este caso es ir dando saltitos por la pantalla cual rana hipervitaminada. Y así, entre saltos y los diferentes tipos de disparos, podemos salir airosos de la situación y superar las seis fases de las que se compone el juego. Seis fases que, por cierto, cuentan con su correspondiente sistema de passwords.
Terminada la primera misión, le toca el turno a Zalk, el príncipe. Aquí la cosa cambia y nos encontramos en una especie de Kung-Fu Master, por las patadas que da el protagonista y todo eso. Luego nos damos cuenta de que el control es el mismo que con el mago, es decir, que tenemos que movernos dando saltos si queremos ir un poco rápido. Y así todo el tiempo, alternando entre mago y príncipe durante toda la partida.
Por extraño que parezca, La Corona Mágica nos ha parecido facilón. Hemos conseguido acabar el juego en nuestra primera partida en la versión para Atari ST sin ayuda de trucos o códigos de ningún tipo. Solo es cuestión de aporrear el mando o el teclado para salir con vida de esta mediocre aventura.

No tiene mala pinta a nivel gráfico, pero las animaciones son desastrosas. A esto se combina un desarrollo lento, con un frame rate infame, una respuesta a los mandos horrible y una detección de colisiones absolutamente decadente. Además, el desarrollo es repetitivo hasta decir basta. Y esto lo decimos de la versión para Atari ST, que es, en nuestra opinión, la mejor de todas.
La de PC, en su versión con gráficos para VGA, tiene sprites más grandes pero es muy oscura. Por otra parte, la de Amstrad CPC también tiene sprites más grandes que en Atari ST, pero se juega horriblemente mal, al igual que la del ZX Spectrum. Las de Amiga y MSX no las hemos podido probar puesto que no nos ha funcionado el juego en el emulador, pero no hemos leído cosas buenas sobre ellas.

Por último queríamos hablar del tema del sonido. De nuevo, volvemos al juego para Atari ST, que tiene la música de la serie digitalizada en la intro. ¿El resto? Un amasijo de pitidos y chirridos sin sustancia ninguna.
A veces la nostalgia nos juega una mala pasada, y en esta página somos muy dados a ella. Si como nosotros guardáis buen recuerdo de la serie de animación, os diremos que os olvidéis de La Corona Mágica para ordenadores. Se trata de un arma de destrucción de nostalgia difícilmente recomendable por decirlo de una manera suave. Avisados estáis.