Seguro que muchos de los talluditos que frecuentan esta web os sonará la empresa Brøderbund. Famosa por obras como Karateka, Prince of Persia o Wings of Fury, Brøderbund también fue responsable de uno de los arcades más frenéticos (y viejunos) que se recuerdan: Lode Runner.
Creado por Douglas Smith, un estudiante de arquitectura en la Universidad de Washington, Lode Runner fue lanzado por Brøderbund en 1983 para ordenadores PC, Apple II, Commodore 64, Commodore VIC-20, Atari 8bit, PC-88 y PC-8000. Años después también dio el salto a más plataformas, como los ordenadores ZX Spectrum o Amstrad CPC, consolas como la SG-1000 o la NES e, incluso, los salones recreativos.
El juego nos lleva a un mundo futuro en el que un personajillo debe recoger unos montones de oro. Ojo, los guardias robóticos del imperio Bungeling correrán detrás de nosotros y no nos pondrán la tarea nada fácil.

Para llevar a cabo la misión, nuestro héroe tiene una habilidad única: es capaz de abrir agujeros temporales en el suelo. Con esto, podremos encerrar a nuestros enemigos y, cuando el agujero se cierre de nuevo sobre ellos, desaparecerán del mapa, eso sí, solo por un tiempo. Lo podremos hacer tanto a la izquierda como a la derecha, pudiendo formar los agujeros que nos de la gana, pero con cuidado para no quedar atrapados.
A parte de esta característica, el protagonista de Lode Runner también puede trepar por escaleras o por cuerdas para huir de sus enemigos y recuperar el codiciado oro. Sin embargo, no tiene la habilidad de saltar, algo que sin duda nos pondrá en más de un aprieto, consiguiendo que los enemigos nos acorralen sin mucha dificultad. ¡Ah! Y por si fuera poco, también podemos quedar atrapados en uno de los agujeros del suelo que hayamos cavado.
Como podéis ver, las mecánicas de Lode Runner son sencillas, lo que desemboca en un título divertido y desafiante. Cuenta con unas 150 fases disponibles, pero, si se os quedan cortas, también dispone de un sencillo editor de niveles. Se trata de una característica importante que convierte a Lode Runner en uno de los primeros juegos en incorporar esta opción.

En sus primeras versiones, Lode Runner es un juego que lleva la simpleza gráfica por bandera. Sus laberintos, formados por ladrillos, escaleras y cuerdas sobre fondo negro no es algo malo, al contrario. Gracias a esto se consigue una jugabilidad endiablada, con un ritmo frenético que logra unas cotas de adicción bastante altas. Vamos, que pica de lo lindo.
Con una propuesta tan arcade, no resulta extraño que Lode Runner fuese llevado a las salas recreativas. La japonesa Irem fue la encargada de dar vida a esta versión arcade que contaba con 24 de los 150 niveles del original. Evidentemente, hicieron cambios en lo técnico, con más detalle en los personajes, y algunos cambios como los enemigos, que tienen diferente aspecto en función del nivel. No obstante, no se renunció a la simplicidad del original de Brøderbund.
Otra versión que merece la pena destacar es la de Nintendo NES. También de 1984 pero con Hudson Soft como desarrolladora encargada, este Lode Runner también introdujo cambios. Al igual que en la versión arcade, uno de los cambios notables fue el cambio de los enemigos. Si os fijáis en la imagen que acompaña al artículo, veréis que son sospechosamente parecidos a los protagonistas de cierto clásico de Hudson Soft llamado Bomberman.

Esto último no es casualidad. Si terminamos Bomberman para NES, vemos que el robot protagonista se convierte en humano, adoptando la apariencia del protagonista de Lode Runner. Sin duda es un guiño simpático con el que ambos juegos demuestran que guardan relación.
Escojamos la versión que escojamos, Lode Runner se juega estupendamente. Esto ayudó mucho a que la crítica de su momento elogiara sus mecánicas de juego de puzles y acción. Con un desarrollo fácil de jugar pero difícil de dominar, estamos sin duda ante todo un referente del género.
Evidentemente, esto no pasó desapercibido y comenzaron a surgir secuelas como setas. En Japón ganó muchísima popularidad, y muchos de los juegos que salieron allí ni los olimos en occidente. Prácticamente se podría decir que no existe ni un solo sistema, ya sea ordenador o consola, que no tenga en su haber un juego de esta franquicia.

Su última entrega data de 2017, con Lode Runner Legacy para PC, aunque unos años después, en 2020, también apareció en PlayStation 4 y Nintendo Switch. Y todo esto teniendo que cuenta que Brøderbund, su desarrolladora original, desapareció en el ya lejano 1998, lo que demuestra que su legado todavía permanece vivo hoy en día, y se agradece.
No nos cansamos de decir que Lode Runner es sinónimo de diversión. Su acertado desarrollo fue todo un pelotazo en su momento, pero hoy en día se puede disfrutar igual de bien que antaño. Si buscáis un desafío largo y sesudo, pero también con un fuerte componente arcade, este es vuestro juego. ¿Acaso se os queda corto? Pues a darle al editor de niveles de sus primeras versiones. Casi nada.