La icónica Taito siempre se ha caracterizado por obsequiarnos con coloridos juegos de plataformas en los salones recreativos. Buenos ejemplos son los míticos Bubble Bobble, Rainbow Islands o The New Zealand Story, pero muchas veces nos olvidamos de Liquid Kids, el simpático (y desafiante) título de plataformas que hoy os ofrecemos en nuestra zona arcade.
Pues bien, Liquid Kids, conocido como Mizabaku Daibouken en Japón, es, como decimos, un juego de plataformas creado por Taito y lanzado en 1990 para los arcades. Fue portado a PC Engine y Saturn, pero también hay una versión para Amiga.

El protagonista de esta aventura es Hipopo, una especie de hipopótamo que vive feliz y en armonía con sus colegas en un sitio llamado Woody Lake. De pronto, un terrible demonio de fuego siembra el caos y nuestro intrépido héroe se embarca en una peligrosa aventura para rescatar a sus amigos y proteger su casa. Para ello, Hipopo usará la habilidad de lanzar esferas de agua.
El control es bien simple. Contamos con dos botones, uno para saltar y otro para atacar. El ataque, como hemos señalado antes, lo realizaremos lanzando unas esferas de agua. Con esto lo que haremos es envolver, por decirlo de alguna manera, a nuestros enemigos en agua. Luego, lo que haremos, será tirarnos contra ellos para eliminarlos, pudiendo formar cadenas de enemigos con un solo disparo. Vamos, como en Snow Bros. pero con burbujas de agua.

Es importante tener en cuenta que en Liquid Kids la única forma de acabar con los enemigos es con el sistema de las esferas. No podremos saltar sobre ellos, ya que, cualquier golpe, nos penalizará y nos mandará al otro barrio, perdiendo la consiguiente vida.
Otro aspecto importante es que, si dejamos pulsado el botón de ataque, la burbuja que lanzaremos se hará más grande. En cambio, si pulsamos el botón varias veces seguidas lo que haremos será lanzar ráfagas que vienen bien, por ejemplo, cuando hay muchos enemigos menores en pantalla. ¡Ah! Y nuestras habilidades acuáticas también servirán para mover ciertos objetos como molinos o plataformas móviles.
En Liquid Kids nos aventuraremos por siete fases. Cada una de ellas puede estar formada por dos o tres subfases, dependiendo del caso. Y, como es de recibo, al final de cada nivel nos esperará un temible jefe de fin de fase.

Cabe destacar que, una vez derrotado el jefe final de turno, el juego nos da la posibilidad de escoger entre dos puertas. En función de la puerta que escojamos, nuestro viaje será más o menos difícil. En nosotros queda esta elección, pero os avisamos, Liquid Kids ya es bastante chungo por defecto.
Hay algunos objetos que nos pueden facilitar la tarea, pero no os creáis, la selección de ítems no es el punto fuerte del juego. Ganaremos velocidad, potencia de disparo y poco más, pero la mayor parte de objetos son testimoniales y solo nos darán puntos.

Uno de los mejores aspectos de Liquid Kids son sus gráficos. El colorido y la simpatía son las características que lo inundan todo, contando con escenarios variopintos, con temáticas como el agua, el mundo industrial o el antiguo Egipto. En cuanto a los personajes, los hipopótamos protagonistas, que parecen más bien ornitorrincos, son muy graciosetes, al igual que sus enemigos. Destacamos a los jefes de fin de fase, que cuentan con un diseño imponente que ya es toda una garantía en los juegos de Taito.
El sonido tampoco se queda atrás. Los efectos molan y a nivel personal nos encanta ese sonido de una gota cayendo cuando insertamos un crédito. Luego está la música, con melodías divertidas perfectas para este juego de plataformas.

En cuanto a la jugabilidad, Liquid Kids es sobresaliente. El control es muy bueno, con un planteamiento muy sencillo de aprender y dominar. Pero no os dejéis engañar por su aspecto, al principio puede parecer asequible, incluso fácil, pero a medida que avanzamos podemos encontrar algunos momentos infernales.
Sobre esto último, Liquid Kids es bastante clemente y nos baja la dificultad a medida que vamos continuando cada vez que perdemos la partida. Por ejemplo, si luchamos contra un jefe, la barra de energía habrá bajado en la siguiente continuación, poniendo las cosas más fáciles. Aún así, ya os decimos, es un título complicadillo.

En cuanto al tema de las versiones, el juego tuvo el suficiente éxito para salir en sistemas domésticos, pero aquí, ni lo olimos. Esto es porque Liquid Kids desembarcó en PC Engine en 1992, en exclusiva para el mercado japonés, con un juego que poco o nada tiene que envidiar al original. Y, en un tardío 1998, Ving lo publicó en Saturn, con una conversión calcada a la original.
El caso curioso es el de Amiga. Según leemos, en el año 2003, se descubrió que existía una versión realizada por Ocean Software para el ordenador de Commodore, que estaba totalmente terminada. El motivo de que no se lanzara sigue siendo un misterio, pero se trata de una versión más que currada que respeta muy bien la esencia del arcade.

Tiempo después, este lanzamiento fue incluido en algunos recopilatorios de Taito. Incluso, en 2021, se llegó a lanzar para PlayStation 4 y Nintendo Switch dentro de la línea Arcade Archives, de modo que no hay ninguna excusa para disfrutar de este clásico.
Terminamos diciendo que Liquid Kids es muy buen juego de plataformas, muy en la línea de lo que Taito nos solía ofrecer en los salones arcade. Tiene momentos verdaderamente infernales, pero se le perdona, especialmente por esa ambientación colorida, esos personajes tan simpáticos y esa gran jugabilidad. Muy recomendado.