A buen seguro, a cualquier usuario de Amiga o aficionado a los juegos de conducción, le preguntas cuál es la saga que mejor define este género en Amiga, la respuesta está clara: los juegos de Lotus. Y es que la icónica compañía británica de automóviles deportivos, Lotus, prestó su imagen para esta serie de arcades que nacieron en el ordenador de Commodore.
Hoy queríamos rendir un homenaje a esta trilogía de velocidad tan famosa en ordenadores Amiga, aunque también se dejó ver en otros sistemas. ¡Arrancamos los motores!
Lotus Esprit Turbo Challenge
Magnetic Fields, con producción de Gremlin, fueron los encargados de dar vida a esta franquicia, y comenzaron con Lotus Esprit Turbo Challenge, que apareció en 1990. Se lanzó en Amiga, Atari ST, Amstrad CPC, ZX Spectrum y Commodore 64, siendo, como hemos dicho, su versión más famosa la del ordenador Amiga.
Con el majestuoso Lotus Esprit Turbo por bandera, este juego nos ofrece una serie de carreras muy arcades en los que la velocidad es la que manda. Para empezar, una espectacular intro, protagonizada por esta joya de la automoción, nos da la bienvenida. Su tremenda banda sonora ya da buena muestra de que lo que nos espera es algo serio.

Y lo que nos encontramos es un juego con nada más y nada menos que con 32 circuitos. Estos, se dividen en tres modos de dificultad, siendo el fácil en el que menos circuitos tenemos que participar, y el difícil en el que más. Cada circuito tiene lugar en un país diferente y se divide en diferentes etapas o vueltas cuyo objetivo es el de llegar los primeros a la meta.
Como decimos, el Lotus Esprit Turbo de color rojo será nuestra arma, compitiendo contra otros oponentes, todos de color blanco. La vista, como en todos los juegos de la franquicia, es exterior, y la pantalla está dividida en dos partes. Esto quizá sirva para ahorrar memoria, ya que el juego posee opción para dos jugadores en pantalla partida. Así pues, en el modo para un jugador corremos en la pantalla de arriba y, en la de bajo, vemos una bonita ilustración del coche repostando.
En Lotus Esprit Turbo Challenge no tenemos un tiempo límite para superar cada carrera, pero contamos con un medidor de combustible. Al principio, en las modalidades más sencillas, no es algo que debamos de tener en cuenta, pero en carreras más difíciles sí que tenemos que repostar durante las carreras.

Además, los circuitos tienen una serie de obstáculos que nos harán frenar. Manchas de aceite, agua o rocas nos obligarán tener buena pericia a los mandos de nuestro bólido.
Como hemos dicho, la mejor versión es la de Amiga, y sobre esa es sobre la que estamos hablando. Cuenta con una sensación de velocidad más que buena, y un movimiento suave que no se resiente mucho pese a contar con un buen número de vehículos en pantalla. Quizá sea esta la gracia de la pantalla dividida, aunque en los restantes juegos de la saga este aspecto se elimina.
En cuanto al sonido, contamos con melodías estupendas tanto en los menús como en las carreras. Eso sí, debemos escoger, no podemos tener música y efectos al mismo tiempo. Pese a la calidad de la banda sonora, nosotros nos quedamos con el sonido del motor durante las carreras, que está más que bien. Por cierto, si escogemos la opción musical, el juego nos permite escoger la banda sonora en cada carrera, como en OutRun.

La jugabilidad también es estupenda gracias a un sistema de control sencillo y curioso. Si usamos un joystick o un pad, podemos escoger si queremos acelerar con la palanca o el cursor hacia arriba o con un botón. Esto está muy bien porque así el control se puede ajustar a las necesidades de cada jugador, algo que, por aquel entonces, se podría decir que era bastante novedoso. Por cierto, la dificultad es progresiva y nos invita a mejorar con cada carrera.
Los demás Lotus Esprit Turbo Challenge tampoco están tan mal. Atari ST cuenta con una versión algo más lenta que la de Amiga y con peor sonido, pero también muy disfrutable. En ordenadores de 8bit todo está más simplificado, como es lógico, y destacamos el juego de Commodore 64, con una sensación de velocidad bastante suave y un control acorde. Por contra, en ZX Spectrum y Amstrad CPC todo es más lento y resulta menos satisfactorio.
Muy buen comienzo el de este Lotus Esprit Turbo Challenge. En poco tiempo, este lanzamiento se convirtió en uno de los juegos de conducción más destacados de Amiga, por lo que cosechó el suficiente éxito para que Magnetic Fields nos ofreciera la secuela de la que hablaremos a continuación.
Lotus Turbo Challenge 2
Fue en 1991 cuando Lotus Turbo Challenge 2 salió al mercado, también de la mano de Gremlin y Magnetic Fields. Amiga y Atari ST recibieron su ración de salida, y en 1992 se vio en ordenadores Acorn 32bit y en la consola Mega Drive/Genesis. En la consola de Sega recibió el nombre de Lotus Turbo Challenge, sin el «2» en su título, y fue lanzado por Electronic Arts.
El esquema del juego cambió bastante respecto a la primera entrega. De nuevo, el protagonista es el Lotus Esprit Turbo, pero también hay espacio para el Lotus Elan SE, es decir, ese descapotable tan chulo que realizó la marca británica.

Lo más llamativo es que el número de circuitos ha disminuido notablemente. De los 32 del primer juego pasamos a solo ocho, pero, cuidado, que aquí hay novedades que justifican este cambio. La más llamativa se puede ver a simple vista, y es que podemos jugar en pantalla completa, conservando toda la velocidad de su predecesor.
Centrándonos en la versión para Amiga, este Lotus Turbo Challenge 2 incluye, de nuevo, la opción para dos jugadores en pantalla partida, pero con una peculiaridad. Y es que podemos conectar dos ordenadores Amiga con un cable serie, así cada jugador cuenta con su propio ordenador y, por supuesto, su propia copia del juego. Esto también era posible en Atari ST.
El desarrollo de las carreras es contrarreloj. Esto quiere decir que debemos darle de lo lindo al acelerador para llegar al ansiado «checkpoint» de turno y recuperar tiempo, vamos, como los arcades tipo OutRun y demás de toda la vida. A parte de los obstáculos, se incluyen efectos meteorológicos que añaden nuevos desafíos al jugador.

Otro aspecto muy interesante en Lotus Turbo Challenge 2 es el añadido de tráfico en alguna que otra sección. Sin contar a nuestros rivales, que ahora son de diferentes colores, tendremos que lidiar contra otros vehículos adicionales, y encima habrá otros que vienen en sentido contrario. Esto nos obligará a mejorar nuestros reflejos en cada carrera que disputemos.
De nuevo, el apartado gráfico está a la altura, ofreciéndonos carreras suaves y rápidas, con una sensación de velocidad muy lograda. Se nota un aumento de detalle en los circuitos, y también un aumento en los obstáculos de cada carrera.
En cuanto al sonido, en Lotus Turbo Challenge 2 debemos escoger, nuevamente, entre música y efectos. La banda sonora sigue teniendo una calidad altísima, incluso se podría decir que es mejor. Y los efectos también han mejorado, con mucha más variedad como, por ejemplo, el sonido de la lluvia durante las carreras.

El control sigue siendo igual de bueno que en la primera entrega. El manejo del coche es sensacional y mola poder competir con dos tipos de vehículos diferentes, siendo el Lotus Esprit Turbo el más rápido y el Lotus Elan el que mejor toma las curvas. Un juego muy divertido en definitiva. En cuanto a la dificultad debemos decir que nos ha parecido más elevada que la del primer juego.
Salvo la de Acorn 32bit, que no la hemos probado, el resto de versiones también mantienen el tipo. De nuevo Atari ST tiene peor sonido y un movimiento menos suave, pero es estupenda. En Mega Drive la pantalla es más estrecha, pero el desarrollo es el mismo y se juega más que bien.
Gran secuela. Menos circuitos pero a cambio nos ofrece un desarrollo más arcade y frenético. Lotus Turbo Challenge 2 es un juego genial, con la jugabilidad por bandera. Su éxito propició la aparición del tercer y último juego de la saga.
Lotus III: The Ultimate Challenge
Y como no hay dos sin tres vamos con Lotus III: The Ultimate Challenge. Magnetic Fields y Gremlin nos trajeron esta entrega en 1992, que debutó en Amiga y Atari ST. Tiempo después, en 1993, el juego vio la luz en PC, pero también en Mega Drive/Genesis. Para este último sistema salió con el título de Lotus II R.E.C.S y, de nuevo, fue distribuido por Electronic Arts.
¿Y por qué demonios la versión de Mega Drive tiene eso de «R.E.C.S»? Se trata de una de las principales novedades de este juego, que tiene muchas. «R.E.C.S» son las siglas de «Racing Environment Construction Set», es decir, un editor de circuitos con el que poder tirarnos las horas muertas.

Al Lotus Esprit Turbo y al Lotus Elan SE se une el Lotus Elan M100, otro descapotable chulo que podemos escoger. Y, al contrario que su predecesor, aquí podemos elegir entre cualquiera de los tres vehículos para disputar las carreras de turno. También disponemos de un par de modos de juego que le dan más variedad al conjunto.
En la modalidad contrarreloj podemos competir con el crono en nuestra contra, como en el juego anterior. En cambio, en la modalidad de torneo volvemos a las raíces del juego y volvemos a tener en cuenta el factor combustible. Sin contar con los circuitos que podemos crear, que en la publicidad de la época se anunciaba una obscena cantidad de posibilidades, Lotus III: The Ultimate Challenge vuelve a tener diferentes modos de dificultad, cada uno con una serie de circuitos distintos.
Se incluyen 13 tipos de ambientes diferentes, ya sea ciudad, desierto, con lluvia, con nieve o autopista, por citar algunos. Esto se toma como base para crear circuitos en el editor R.E.C.S. Allí podemos seleccionar el nivel de dificultad con valores numéricos o los tipos de curvas, longitud, cantidad de obstáculos y otras opciones mediante porcentajes. Así, obtendremos el circuito de nuestros sueños entre millones de combinaciones. Lo dicho, para pasar las horas muertas.

A los mandos, Lotus III: The Ultimate Challenge sigue la estela marcada por sus predecesores. Acelerar a lo loco y ganar carreras como descosidos, es decir, todo muy arcade. El control sigue siendo igual de bueno y las carreras resultan bastante frenéticas y divertidas, con algunos desafíos solo para los más veteranos de la saga. De nuevo, el modo para dos jugadores a pantalla partida sigue siendo una triunfada.
En lo gráfico, volvemos a poner la versión de Amiga como base diciendo que es bastante continuista. Hay bastante más detalle que en juegos anteriores, pero acusamos un pelín menos de frames, o esa es la sensación que tenemos. En lo sonoro la música vuelve a ser una triunfada, con melodías tremendas que debemos escoger en detrimento de los efectos de sonido, que no están mal.
Como decimos, el juego apareció también en Atari ST, con una versión más recortada que la de Amiga. Luego está la de Mega Drive que, de nuevo, ofrece un área de juego más pequeña. Esta última no está mal, pero creemos que es algo sosa. Por último, está el juego de PC, ordenador que, por primera vez, acoge un título de esta saga y que se llamó Lotus: The Ultimate Challenge, sin el «III» en su título.

La versión para ordenadores compatibles es estupenda. Gráficos VGA, con algo más de colorido en nuestra opinión que los de Amiga, y un punto más de suavidad y velocidad lo convirtieron en un título bastante popular en su momento. Desgraciadamente la música MIDI no acompañó, con la de la versión para Amiga en lo más alto.
Para finalizar, nos gustaría destacar que en 1994 se lanzó un pack que incluía los tres títulos no solo para Amiga y Atari ST, también para la consola Amiga CD32. No es más que los tres títulos en un único pack, incluso en Amiga CD32, que se lanzaron en CD sin extras de ningún tipo y sin música con calidad CD, lo que se convierte en una oportunidad perdida.
Con Lotus III: The Ultimate Challenge la saga terminó. Un título más que competente, con muchas opciones y algunos signos que demostraban que esta saga ya necesitaba un descanso. No obstante y al igual que los otros dos juegos, sigue siendo un juego muy divertido con el que disfrutaremos de lo lindo.