Pues sí amig@s, Ninja Gaiden ha regresado el pasado 2025, y lo ha hecho por partida triple. A los, a buen seguro, excelentes Ninja Gaiden 2 Black y Ninja Gaiden 4, se ha unido un spin-off llamado Ninja Gaiden Ragebound, cuyo lanzamiento nos ha parecido una de las sorpresas más agradables de 2025. Preparaos para una aventura ninja cargada de acción de la vieja escuela y un estilo artístico maravilloso.
The Game Kitchen, el estudio español que hizo posible al aclamado Blasphemous han sido los responsables de dar vida a esta joya. DotEmu y Silver Lining se han encargado de publicar este juego en PC, PlayStation 4, PlayStation 5, Xbox One, Xbox Series S/X y Nintendo Switch, y es a esta última versión a la que hemos estado jugando y sobre la que vamos a hacer esta reseña. ¡Ah! Y para que no haya dudas, se trata de un juego de acción y plataformas con scroll lateral y un desarrollo en 2D.
En Ninja Gaiden Ragebound no controlamos al mítico Ryu Hayabusha. Para esta ocasión, el guerrero estrella de la saga Ninja Gaiden, le cede el testigo a su discípulo Kenji Mozu. La aldea Hayabusha, hogar y dojo de Kenji, es atacada por unas fuerzas demoníacas y, llegados a este punto, toca hacer gala de nuestras habilidades.

A medida que avanzamos y nos vamos familiarizando con las habilidades de nuestro héroe, se van produciendo nuevas revelaciones. La más importante recae sobre Kumori, una ninja perteneciente al clan de la Araña Negra, es decir, que pertenece a una especie de clan rival de los Hayabusha. Como nuestros intereses son más o menos los mismos, nos toca hacer una pacto con ella, que pondrá sus habilidades a nuestro servicio.
Aunque la historia del juego es bastante secundaria, no queríamos entrar demasiado en temas de spoilers, pero sí es importante señalar que, por una serie de acontecimientos, los poderes de Kenji y Kumori se fusionan, por así decirlo. Llegados a este punto, será el momento de desplegar al 100% las habilidades de los protagonistas de este Ninja Gaiden Ragebound.
Ambos son muy ágiles y se comportan más o menos igual en cuanto a control se refiere. Podemos saltar muy alto, escalar por paredes, agarrarnos a diferentes plataformas o rodar por el suelo. La novedad está en una voltereta que nos permite saltar por encima de los enemigos. Con esto, además de darles un pequeño golpe, rebotaremos y, si somos ágiles, podemos encadenar golpes contra otros enemigos. Y más nos vale entender esta mecánica porque nos sacará las castañas del fuego en más de una ocasión.

¿Os acordáis de los primeros Ninja Gaiden para la NES? En ellos, si recibíamos un golpe de un enemigo, nuestro personaje daba un salto hacia atrás. Toda una faena si estábamos en el borde de alguna plataforma, ya que podría hacer que nos despeñáramos al vacío y perdiésemos una vida. Pues bien, aquí también pasa, pero gracias a esta técnica de la voltereta podremos evitar caer sin esfuerzo.
Luego están las habilidades de ataque. Kenji lleva una katana y Kumori lanza unas dagas. Combinando estas dos mecánicas seremos invencibles, pero hay que tener en cuenta un factor importante: la barra de poder. Efectivamente, en Ninja Gaiden Ragebound disponemos de una barra de energía y otra de poder. La de poder representa la energía de Kumori, que irá mermando a medida que utilicemos sus habilidades de ataque. La iremos recuperando recogiendo orbes y destruyendo enemigos.
Un aspecto importante reside en cierto ataque especial que nos permitirá quitarnos a los enemigos más voluminosos de un solo golpe. Algunos enemigos llevarán un aura azul o rosa. Si es azul, hay que derrotarlo con las habilidades de Kenji, pero si es rosa, nos tocará lanzar una daga con Kumori. A cambio, seremos más poderosos durante dos o tres segundos, lo que nos permitirá acabar con ciertos enemigos de un golpe. Se puede obtener esta habilidad si dejamos pulsado el botón de ataque, pero eso nos quitará una fracción de energía.

Por otra parte, podemos hacer gala de otros poderes ninja. Gracias a la tienda de Muramasa, ya todo un clásico de la saga, podremos mejorar a nuestros amigos, previo pago de unos escarabajos dorados que están repartidos por los niveles. Compraremos amuletos que nos otorgarán poderes pasivos (más fuerza de ataque o ventajas frente a un determinado tipo de enemigos, por ejemplo), mientras otros nos permitirán ejecutar un tipo de ataque especial.
Estos últimos ataques son movimientos desesperados que gastarán una especies de puntos de magia de la barra de Kumori. Podemos equiparnos con ataques destructivos, perfectamente indicados en momentos de agobio o contra los jefes de fin de fase. Otros nos permitirán, por ejemplo, recuperar buena parte de nuestra salud.
En Ninja Gaiden Ragebound nos esperan 18 fases plagadas de plataformas, enemigos y jefes finales. Si somos completistas, además de cumplir con una serie de objetivos que nos proponen en cada fase, podemos recoger los escarabajos y unas calaveras de cristal. Cumpliendo estos objetivos tendremos acceso a ocho fases adicionales perfectas para ponernos a prueba. Por último, en cada misión tendremos un rango en función de cómo hayan sido nuestras hazañas ninja.

Pero no todo será plataformeo en Ninja Gaiden Ragebound. Hay algunas fases en las que iremos conduciendo algún que otro vehículo, invitándonos a esquivar obstáculos y a acuchillar a algún que otro facineroso que se cruce en nuestro camino. Esto le da al juego un poco de variedad que le sienta estupendamente.
Como podéis esperar, Ninja Gaiden Ragebound es un juego exigente en lo que a dificultad se refiere, pero que no cunda el pánico. The Game Kitchen ha hecho un buen trabajo ofreciéndonos distintos niveles de dificultad para adaptarse a todo tipo de jugadores. Moriremos mucho y tendremos que repetir niveles, pero la dificultad no es injusta e iremos aprendiendo a desenvolvernos mejor después de cada muerte.
Pero, tranquilos, que los entusiastas de los niveles de dificultad altos también tienen lo suyo. Al completar el juego, en el que nos proponen dos finales para elegir según la decisión que tomemos, se desbloqueará el modo difícil, lo que supondrá todo un desafío para los auténticos ninja. Esto nos proporciona el aliciente de obtener un tercer final para la aventura.

El apartado técnico de este título es para quitarse el sombrero. Muchos acusan a The Game Kitchen de que Ninja Gaiden Ragebound se parece artísticamente mucho a Blasphemous, y quizá no les falta razón, pero lo más justo sería decir que lo que han hecho ha sido plasmar el inconfundible estilo de arte del estudio sevillano. A nosotros nos parece una maravilla.
El pixel art que se despliega ante nuestros ojos es impresionante. Escenarios variados, con un excelente diseño de niveles plagado de enemigos, trampas y situaciones de todo tipo. Y ya que hablamos de enemigos, estos están genialmente diseñados, con demonios, soldados y engendros de todo tipo cuyo culmen se alcanza en los jefes de fin de fase.
Pero, cuidado, no todo es perfecto. Hemos visto algunos pequeños bugs que nos han obligado a cargar de nuevo la partida. Nada serio pero están ahí. Por otra parte, y aquí sí que viene lo más preocupante, está el tema de la tasa de frames. Durante el lanzamiento, se habló mucho de que la versión para Nintendo Switch corría solo a 30 FPS, mientras que las demás lo hacían a 60 FPS, algo imperdonable para tratarse de un juego de este tipo.

Y así es, la versión de Switch va a 30 FPS por defecto, pero que no cunda el pánico. Mediante un parche podemos cambiar eso y configurarlo a un máximo de 60 FPS. En teoría, este modo está recomendarlo para jugarlo decentemente en Nintendo Switch 2, pero en la primera Switch también funciona, y tenemos 60 FPS más o menos sostenidos. A veces, la tasa baja un poco cuando hay mucho movimiento en pantalla, pero os garantizamos que se juega estupendamente.
El control es verdaderamente delicioso. Hacernos a los mandos y dominar las técnicas será coser y cantar y nuestro ninja responde a la perfección. Que tengamos éxito o no ya depende de cada uno y de la experiencia que tengamos en títulos de este tipo. No es un juego para impacientes, eso os lo garantizamos.
Por último, tenemos el apartado sonoro. Los efectos son geniales, muy contundentes y perfectos para la acción, pero lo de la música es de otro mundo. Compuesta por Sergio de Prado, la banda sonora de Ninja Gaiden Ragebound, incluida con las versiones físicas del juego, es una maravilla.

Las melodías son cañeras, con un corte oriental mezclado con música electrónica y un poco de rock/metal que viene que ni pintado. Especial atención al tema Unbreakable Determination, que es un remix de la melodía de la tercera fase del siempre maravilloso Shadow Warriors (Ninja Gaiden: Shadow en América) para Game Boy. Fue escuchar este temazo durante el juego y tener una sensación indescriptible, de esas que te recuerdan porqué los videojuegos son tan maravillosos.
En cuanto al tema de la duración, Ninja Gaiden Ragebound no es un juego largo. Se puede terminar en unas ocho horas perfectamente, pero, si como hemos dicho en párrafos anteriores, os gusta ser completistas, la tarea os llevará más tiempo. Y si además queréis adentraros en el maravilloso mundo del modo difícil tenéis juego para rato.
Ninja Gaiden Ragebound ha sido un verdadero sorpresón. Ya lo seguíamos de cerca desde que se anunció y las expectativas estaban muy altas. Por suerte no nos ha defraudado y ha resultado ser un juego de acción y plataformas redondo. Un Ninja Gaiden como los de antes, con elementos viejunos, pero también con mecánicas más actuales. Nuestras felicitaciones a The Game Kitchen por hacer posible obras como esta. Nos ha encantado.
Es un juegazo. Por suerte no es un metroidvania.
Brutal. Acción directa de la buena. ¿No te gustan los metroidvania? Ahora estoy con el nuevo Shinobi que tiene toques «metroidvaneros» y también está muy bruto.